¿Quién soy?

MI HISTORIA

Mi nombre es Victor Segarra Carneiro y esta, es mi historia.

Tienes toda la mi historia con más detalles en este vídeo.

Será como si te estuvieras tomando algo conmigo y habláramos tranquilamente.

En caso de que prefieras leerlo, aquí tienes parte de mi historia escrita, aunque ya te avanzo que el vídeo es bastante más completo y entretenido 🙂

Voy a abrirme. Voy a contarte cosas realmente íntimas. Algo nada fácil para mi. Sin embargo, si lo hago, es porque verdaderamente creo mi experiencia te puede ayudar a solucionar ese “no sé qué carrera estudiar ni qué hacer con mi vida“. A contarte mi historia, de forma que tengas respuesta a preguntas cómo, “¿Quién es para orientarnos? ¿Por qué debería fiarme de tu contenido? ¿Ha pasado por lo mismo que estoy pasando yo?”

Una historia llena de lecciones que te ayudarán a DECIDIR tu FUTURO.

Mi nombre es Víctor Segarra Carneiro y, esta es mi historia. Honestamente, siempre he sentido que algo en el guion de vida establecido no estaba bien. Simplemente, yo no encajaba. No estaba hecho para él, mucho menos para el camino ilusorio e imperfecto lleno de promesas sin sentido del sistema educativo. Sentía que quería algo más, que debía haber algo más. Sin embargo, no era capaz de encontrarlo y acabé llevando la vida que un adolescente se supone que tiene que llevar.

Iba a clases, me esforzaba por sacar buenas notas y pasaba tiempo con mis amigos. Estudiaba, hacíamos exámenes y, al acabar, salíamos a celebrarlo como si de recuperar una libertad pérdida se tratara. Y así, una y otra vez. Semana tras semana. Mes tras mes. Año tras año…

SUFRÍ un VACÍO EXISTENCIAL

Hasta que llegó un punto en el cual esta rutina empezó a ser mi vida. Toda mi vida. Y no pude más. No estaba dispuesto a aceptarla. Me sentía vacío. Y es que mi vida carecía de sentido alguno. Mi único propósito era superar momentos que odiaba, como hacer exámenes, para intentar alcanzar el placer y la felicidad durante las fiestas de los fines de semana. Y dije, BASTA.

No sabría decir en qué momento ocurrió, pero hubo un punto de inflexión. Un sentimiento en lo más profundo de mi corazón que me abrió los ojos. Me di cuenta de que esa vida no era para mí, y que haría todo lo que estuviera en mis manos por hacer algo más. Por aportar valor.

No obstante, esa chispa interior se mantuvo débil debido a problemas mayores, pero nunca se apagó. Y es que debía decidir qué hacer con mi futuro. Qué carrera estudiar. Siempre, desde el sistema educativo, me dijeron que no me preocupara, que ya encontraría mi camino. Razón no les faltaba, aunque habría agradecido más ayuda por su parte, la verdad. Entonces me lancé. Tenía varías opciones, muy diversas y diferentes entre ellas, pero me acabé arriesgando. Sinceramente, a pesar de todos los razonamientos que hiciera en ese momento, fue como tirarme a un pozo vacío sin saber qué había debajo.

Resultó haber agua y me salvé. No es que me motive la carrera, sin embargo, durante este año he encontrado mi camino en la vida. Mi propósito. Tengo un porqué. Una razón de ser que no ha cambiado a pesar de los diferentes proyectos que tenía. He querido ser escritor, político, emprendedor… Todo esto en menos de un año. Y siempre tenía la misma misión; AYUDAR A OTRAS PERSONAS. Solucionar problemas aportando valor a la sociedad. Ya fuera a través de la palabra escrita, del vídeo, del conocimiento o de acciones sociales. Mi misión ha sido la misma, lo que está evolucionando cada vez más es el cómo.

El MOMENTO en el que TODO CAMBIÓ

De hecho, el día que tuve clara esta epifanía fue el 24 de noviembre de 2018. Estaba cenando con mis amigos, en un cumpleaños, cuando recibí un mensaje de un conocido, Sergio. No puede describir con palabras lo que sentí. El mensaje era de agradecimiento, pues mi último vídeo sobre “El Conde de Montecristo” lo había ayudado. Le había aporta valor. En ese momento, me entraron ganas de llorar. Llorar de tristeza. De alegría. De esperanza. Pero, sobre todo, de felicidad. Ha sido uno de los pocos momentos en toda mi vida en el que me sentí en paz. Tranquilo. Feliz. Al fin tenía claro mi propósito. Mi misión. Una razón por la que levantarme todas las mañanas.

Sigues ahí? Debo felicitarte, pues la mayoría de personas no llega hasta el final, lo que te hace distinto. Especial. Por ello, he decidido dejarte lo que te ayudará a encontrar tu misión. Para acceder haz clic AQUÍ.